El tiempo lo cura todo

Dicen que el tiempo lo cura todo y a mi está frase siempre me ha dado qué pensar…paisatgeUn instante como otro cualquiera de mi tiempo…

 

Mi yo rebelde se resiste a pensar que es el tiempo y no uno mismo el que cura, arregla (o lo que sea), las cosas. Que es el tiempo el que llega a dónde no llega uno mismo. Sin embargo, hay momentos en la vida en los que uno se da cuenta de que realmente sí es cuestión de tiempo.

Por ejemplo… tiempo sí

Hállese uno sorprendido por la ruptura de una amistad de años y no sabiendo si se ha terminado para siempre. Uno reflexiona y considera que su actitud no ha sido la más honorable… pero tampoco la del amigo/ a en cuestión😦 ¿Qué hacer?

Opción A: En las situaciones difíciles es dónde se ve realmente cómo son las personas… Es triste, pero adiós amigo/ a.

Opción B: Pensar que es algo circunstancial… perdonar, ser perdonado,… Al fin y al cabo, en situaciones como ésta es donde se prueba realmente la amistad.

Si yo eligiera siempre la opción B, alguien me diría que soy una amante de las causas perdidas😉 En un caso como el descrito, el tiempo puede ser un buen aliado. Y es que sólo dejando pasar algo de tiempo se es capaz de discernir si esa acción x que nos ha llevado a la “ruptura” es algo circunstancial o no. La amistad, si verdadera, perdura en el tiempo y se fortalece a base de éstas y otras experiencias. Si es amistad… siempre vuelve. Los que me conocen saben que creo mucho en no forzar la amistad… porque para mi la amistad, entre muchas otras cosas, consiste en dar sin esperar recibir nada a cambio…

Por ejemplo… tiempo no

Hay ciertas ocasiones en las que dejar pasar el tiempo no sirve de nada. , hay una serie de cosas, de experiencias, de vivencias… que uno lleva siempre en su mochila. Cosas de las que uno no puede huir, por más lejos que se vaya, y cosas con las que uno debe aprender a vivir.

En estos casos dejar pasar el tiempo no suele ayudar mucho. Es posible que te salga bien y, en mitad de ese tiempo que estás dejando pasar, suceda algo que “te arregle” el sentimiento, la situación o lo que sea. Es la táctica, por ejemplo, de Miguelito (el amigo de Mafalda), y consiste en esperar.

A mi, sin embargo, hay algo que me funciona de maravilla y que consiste en interiorizar el qué. Enfrentarme a ello de morros, sacar la “mierda” y aceptar la situación. Y si veo que no me sale (interiorizar el qué), pues la cambio (la situación). Desafortunadamente hay situaciones que uno no puede cambiar… pero son las menos. Sé que te estarás imaginando varias, pero piensa bien, seguro que se te ocurren alternativas. Créeme… tantas no hay. Empiezo con un dicho, el de que “el tiempo lo cura todo”. Y termino con otro, el de que “querer es poder”. Aunque el tema del querer y el poder es otro y no voy a entrar ahora.

Anuncios